jueves, 30 de junio de 2011

Cuatro codornices y una liebre.

Si por la mañana Jesús dio buena cuenta de 10 codornices, por la tarde no fue moco de pavo lo que me pasó. Después de dar una buena batida y regresar hacia casa por medio de la pieza sacan los perros una codorniz larga. Desapareciendo entre unas ollagas y un jinebro, los perros de muestra me levantan la codorniz y abajo. Acto seguido se quedan de muestra y la sorpresa de la tarde un buen trofeo.

1 comentario:

  1. Yo tuve una experiencia similar en un bosque de enebro y resulto que perdi las presas

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