Si por la mañana Jesús dio buena cuenta de 10 codornices, por la tarde no fue moco de pavo lo que me pasó. Después de dar una buena batida y regresar hacia casa por medio de la pieza sacan los perros una codorniz larga. Desapareciendo entre unas ollagas y un jinebro, los perros de muestra me levantan la codorniz y abajo. Acto seguido se quedan de muestra y la sorpresa de la tarde un buen trofeo.
Yo tuve una experiencia similar en un bosque de enebro y resulto que perdi las presas
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