Uno de los mejores momentos que tiene el subir a un monte entre dos luces, es el amanecer. La persona que tiene en la sangre el disfrutar de una jornada de caza, sube a la palomera y disfruta de ese café recién echo y esas vistas tan espectaculares. Si luego encima te llevas una paloma o unas cuantas malvices ya ni te cuento.
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