domingo, 9 de diciembre de 2012
Inesperadas becadas y bien recibidas.
En Huesca, con los hermanos Torreblanca, Luis y José, perdiceros donde los haya comenzábamos a cazar en uno de los cuarteles tan variopintos de ese coto. La mañana no pintaba mal como otros días porque al poco de salir del coche nos encontramos con un bando de ocho patirrojas. Un poco mas tarde con otro de diez y a esas son a las que seguimos. Después de mucho buscar y no dar con ellas, decidimos buscarlas arriba otra vez, "nos la habían jugado". Subiendo Luis y yo por un lado y José por otro para sorprenderlas oímos un disparo de José y al poco otro. Nos llama y nos dice que hay becadas en un encinar, Luis se queda en un alto y yo decido bajarme con el perro a ayudarle a José que al poco rato mata una y dice que otra la había visto parar cerca de allí. Vamos con los perros y al poco tiempo, mi perro se queda quieto marcándola, para mi fue un momento maravilloso porque este perro no sabía lo que era una becada. La levantó y disparé hiriéndola de muerte. Fuimos a buscarla y otra vez el perro se queda de muestra y al poco veo como la coge, efectívamente la había pinchado en el primer tiro. "Que subidón".
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