viernes, 22 de noviembre de 2013

Con Sergio, a becadas.


Esta mañana hemos salido mi compañero Sergio y yo, a ver si teníamos suerte y sacábamos algunas pikudas en su coto y la verdad que la mañana no era muy propicia, debido a las fuertes y cuantiosas lluvias de los días pasados. Acompañados muy bien por su perra Linda, una hembra de braco de 6 años de edad y con un oficio y unas ganas de cazar tremendas. Empezamos la jornada caminando por la pista dirección al becadero, la verdad no esperaba mi compañero gran cosa, pues estaba todo muy mojado y los boges estaban cargados de agua, cosa mas que evidente que molesta y dificulta esta disciplina a perros de esta raza, por su falta de pelo, nada comparable a los setter con mas abrigo.
A pesar de todo, Linda con su afición poco a poco y dirigida por Sergio, iba mirando todos los rincones que este maravilloso y misterioso animal, tiene querencia. Al rato de dar varias vueltas por varios senderos, nos sale la primera, bastante larga sin poder tirar. "Llevaba varios días aquí y se conoce el terreno", comenta Sergio. Seguimos mirando y a mí se me van los ojos a cientos de robellones ya pasados y alguno en muy buen estado, que pena no haber tenido una cesta en el coche, pero como dice el chiste" ¿a que estamos Patxi, a Rolex o a setas?". Mas adelante Linda, entra en otro rincón, con tan mala fortuna que levanta otra fuera del alcance de la escopeta del cazador, sin poder tirar tampoco en esta ocasión, volvemos a pinchar en hueso. La mañana toca a su fin, no sin haber andado un largo rato y ver dos sordas y un corzo, el cual se escabullía entre la maleza. Otro día será.
Oteando el terreno, algo fundamental en esta disciplina.

Atento de su perra, siempre pendiente.

Terreno pesado.


Estupendo ejemplar de robellón.

Empieza el frío.

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