Saliendo Unai con los cachorros a dar una vuelta para que poco a poco se familiaricen con el entorno, tubo la mala suerte de que se le extraviaron siguiendo algún rastro entre los matorrales y sin poder encontrarlos y muy a su pesar, tubo que irse a trabajar dejándolos en el monte hasta el día siguiente. Pensó que si dejaba un jersey que tenía y algo de comida y agua en el mismo sitio que aparcó, volverían y efectivamente, allí estaban los dos hermanos poniéndose muy contentos de verle como la misma foto muestra. No se les olvidará facilmente, y a el tampoco conociéndole un poco como le conozco, seguro que no habría dormido en toda la noche pensando en ellos.

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